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AB testing experiment
Web + Data5 min read

¿Cuál menú vende más? La forma más sencilla de tomar mejores decisiones en tu negocio

Antes de cambiar tu web, tu email o tu anuncio, hay una forma de saber cuál versión funciona mejor — sin adivinar.

Imagina que tienes un restaurante y quieres saber si tu menú del mediodía vende más con fotos de los platos o sin fotos. ¿Qué harías?

La respuesta obvia: probar los dos y ver cuál funciona mejor. Pones la versión con fotos en las mesas de la izquierda y la versión sin fotos en las de la derecha. Después de dos semanas, miras cuál lado pidió más postres, más platos especiales, más ticket promedio.

Eso, exactamente eso, es lo que se llama A/B testing. Y se puede aplicar a casi cualquier decisión de tu negocio digital.

El principio es ridículamente simple

A/B testing significa mostrarle la versión A a una parte de tus clientes y la versión B a otra parte — al mismo tiempo — para ver cuál genera mejores resultados.

No hay magia. No hay tecnología complicada. Es el mismo experimento que harías con dos menús en un restaurante, pero aplicado a tu página web, tus correos de venta o tus anuncios en redes sociales.

Dónde se usa esto en la vida real

En tu página web. Supón que tienes un botón que dice "Contáctanos" y no mucho más. Un diseñador te sugiere cambiarlo a "Quiero mi presupuesto gratis". En lugar de simplemente cambiar el botón y rezar, haces una prueba: la mitad de tus visitantes ven el botón viejo y la otra mitad ven el nuevo. Después de unas semanas, ves cuál versión recibió más clics.

En tus correos electrónicos. El asunto de un correo es como el título de un artículo — si no llama la atención, nadie lo abre. Una empresa de servicios de limpieza en Ciudad de México probó dos asuntos distintos para el mismo correo promocional: "Oferta de temporada: 20% de descuento" vs. "Tu casa lista antes de las fiestas". El segundo tuvo un 34% más de aperturas. Mismo correo, mismo descuento — solo el asunto cambió.

En tus anuncios de redes sociales. ¿Una foto de tu producto funciona mejor que una foto de una persona usando tu producto? ¿Un texto largo o uno corto? Con A/B testing no tienes que adivinar — el mercado te lo dice.

La regla de oro: cambia una sola cosa

Aquí es donde la mayoría comete el error más común.

Si cambias el botón Y el color de la página Y el texto del título al mismo tiempo, y los resultados mejoran, ¿qué fue lo que funcionó? No lo sabes. Cambiaste demasiadas cosas a la vez.

La regla es simple: una variable por prueba. Solo el botón. Solo el asunto del correo. Solo la foto del anuncio. Así, cuando los resultados cambien, sabes exactamente por qué.

Es como un chef que quiere mejorar su receta de mole. Si cambia el chile, el chocolate y el tiempo de cocción al mismo tiempo y el plato queda mejor, no sabe qué fue lo que lo mejoró. Pero si solo cambia el chile esta semana y nada más, tiene una respuesta clara.

Cambios pequeños, resultados que sorprenden

Lo que más asombra a los dueños de negocio cuando empiezan a hacer estas pruebas es lo poco que a veces se necesita cambiar para ver una diferencia real.

Un estudio clásico del mundo del e-commerce mostró que cambiar el texto de un botón de "Registrarse" a "Empieza gratis hoy" aumentó las conversiones en un 15%. No se rediseñó la página. No se cambió el precio. Solo cuatro palabras.

Una clínica dental en Bogotá con la que trabajé en un proyecto cambió la foto principal de su página web — de una imagen de equipos médicos a una foto real del equipo humano sonriendo — y las solicitudes de citas aumentaron notablemente en el primer mes. La página era la misma. Solo la imagen cambió.

"Pero yo no tengo miles de visitantes"

Esta es la pregunta que siempre surge. Y es válida.

Para que una prueba sea confiable, necesitas suficiente tráfico para sacar conclusiones. Si tu página web recibe 50 visitas al mes, los resultados de un A/B test no serán concluyentes — hay demasiado margen de error.

En esos casos, lo mejor es empezar con decisiones basadas en buenas prácticas y datos de negocios similares, e ir construyendo el volumen de tráfico poco a poco. El testing viene después, cuando ya tienes suficiente audiencia para que los números signifiquen algo.

Lo importante no es la herramienta, es el hábito

Existe software especializado para hacer estas pruebas — Google Optimize, VWO, herramientas dentro de plataformas de email marketing como Mailchimp o Klaviyo. Pero la tecnología es lo de menos.

Lo que importa es desarrollar el hábito de preguntar: ¿cómo podría saber si esta decisión es la correcta antes de comprometerme con ella?

Los negocios que crecen de forma consistente no lo hacen porque sus dueños tienen mejor intuición. Lo hacen porque aprenden a escuchar lo que sus clientes les dicen con su comportamiento — no con palabras, sino con clics, aperturas y compras.

Y eso es, en el fondo, lo que el A/B testing te permite hacer.


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